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Od en ausencia

Ojos dorados te pregunto,

en que horizonte viven tus emociones,

cerca de la estrella de Orión o

quizá en el oriente de Andrómeda,

o más allá de la nebulosa esfinge

o aquí cerca de la madre sierra oriental.

Cada vez que veo tus ojos,

descubro una mirada lejana

como en ausencia de este presente,

si en tí, viven las incertidumbres

preguntaré al futuro donde están

esos diez años de felicidad

que no has encontrado en esta tierra,

en esta parte del universo.

Yo quisiera darte el futuro

aunque tenga que entregarte

mi antiguo pasado de los valles de Inshtar,

donde alguna vez coincidimos

en siglos dominados por la ira de los Endiares

esa parte es un torbellino de pájaros negros

y rojos. En esa vida tu dormías

en el vientre de tu primera madre 

en la orilla

En la orilla del camino, las lluvias nos han dejado espejos

pedazos de cielos, sabores de julio

fui hasta la casa donde habitas, pero todo era silencio

como la noche de las luciernagas y de

los lamentos del viento

en ese camino recogí todas tus huellas

y tus sombras olvidadas

en un pequeño cesto las fuí acomodando

y al terminar ellas me contaron

como vestías y como eran tus alegrías

también me dijeron que a veces

me olvidas y aún soy una pequeña parte

de tu vida, asi me aconsejaron

que te olvide sin remordimientos

porque tus ojos se han extraviado

en otros caminos

y que tus palabras son cantos

de pesares cuando duermes

y al final del día

tu alma se estremece como

flor de invierno

cuando el calor de las esperanzas

en niebla se ha convertido

tk

abeja de junio

una abeja sin alas como ärbol sin hojas

busca la miel de tus ojos

para sobrevivir en tu mirada

para buscar otras alas

que le lleven hasta tu alma

con abril en la mirada

desde hace siglos tú existes en mi,

desde hace cientos de primaveras,

tu voz ha cambiado a lo largo de tus vidas

como una estrella que me mira desde lo infinito,

Yo sabía que te encontraría,

pero tú no lo has adivinado aún.

En esta vida que no nos pertenece,  hemos coincidido

tu caminabas como esperando el viento,

yo he mirado en tus ojos dorados,

tus otras vidas,

si ahora, hay nuevas luces, es porque

en tus manos tu destino ha cambiado.

Descubriras conmigo tus emociones más antiguas

y las más nuevas que esperan como

mariposas amarillas,  dormidas.

En abril con la mirada de otras miradas,

en abril cuando el canto de la primavera,

te despierte en otros días que dejaron de existir

como el sol de otras tardes.

Una palabra de alas

En el silencio de la medianoche te fui descubriendo

con un lápiz azul, dibuje tus ojos y nariz,

tu cabellera y la boca con una leve sonrisa

de luna melancólica,

trace tus brazos con alas de colibrí,

y esperé lo demás, el lápiz exigió su libertad

el hizo mas lineas dibujando tu breve cuerpo

en el silencio

descubri que mis palabras son paredes sin sonido

para tus oidos,

y mis sueños son más reales que este amor contenido

en copas de arena.

En la orilla del día,

descubri que eres amiga del silencio

por esta razón le escribo al viento

pasajero amigo.

Te envío una semilla del árbol

de las limas amorosas,

para que crezcan en ti

nuevos días,

y escuches al fin las voces

de mi universo,

COMO UN MURO

como un muro donde la brisa me habla

como un muro ire horadando las piedras de los años

como un muro cubierto de líquenes en febrero,

estaré desmoronandome en marzo,

el sol y el mal tiempo harán su tarea,

los dorados ojos me visitarán en mis ojos ,

vacios de la humedad de tu aroma

y de tus pasos ligeros.

Como un muro de lamentos,

dire que, estare de pie

como siempre y esperando

el nuevo siglo de los colibríes azules.

Vestida en rojo

vestida en rojo

en este sueño, lugar de verdes follajes y nieblas

en el paso de las nubes, camine hasta la orilla de un arroyo,

de pie vestida de rojo, de un rojo granate,

hermosa y sonriente,

estabas como roja bandera, como un ave cardenal,

como fuego de verano,

Te veía, cerca del pequeño río,

espejo líquido, me sentí aturdido 

 en cuanto yo entraba al agua,

vino un viento travieso, levantó tu vestido,

como un enamorado, te desvistió a fuerza de oxígeno

mientras yo me bañaba desnudo,

tu te cubrías con hojas del manglar

y casi sin sentirlo, cai al duro suelo

de este sábado entre atontado y dormido

desperté y dibujé tu cuerpo en el vacío

tk

Si creyera tan solo en lo que veo

Si creyera tan solo en lo que veo,
creería tan poco,
tan poco…
No creería en la aurora
que, oculta entre los grises colosos
de nuestras ciudades anónimas,
cada mañana resucita la vida.
No creería en la levadura,
fermento humilde del pan
que día a día obra,
discreta y olvidada,
el milagro de saciarnos.
No creería en la semilla
ni en la fuerza apasionada que la impulsa desde la tierra
para que pueda abrirse paso y darnos fruto
desde lo pequeño, lo sencillo, lo oculto.
Ni creería en los bosques,
en su crecer tranquilo y sereno
frente al ruido que nos aturde
cuando unos pocos árboles caen
y ellos callan.
Y es que si creyera tan solo en lo que veo,
creería tan poco,
tan poco…
No creería en los maestros,
porque ellos no creerían
en la sonrisa que todavía no es,
en la ilusión que solo es cuando sonríe.
Ni creería en el silencio;
ni querría aprender a escucharlo,
a sentir la voz de lo profundo
cuando enmudecen mis historias ,
mis ruidos y mis miedos.
No creería en la paz ni en la justicia,
ni en el poder de la alegría
ni en la fuerza del ejemplo.
Tampoco en el viento.
No creería en el futuro
que tenemos entre nuestras manos,
en la esperanza de hacerlo nuevo.
De hacerlo bueno.

Ni creería en las estrellas que no vemos
desde este edén de sueños y hormigón.

Ni en la luz dorada de tus ojos
que brotan como soles mañaneros

Si creyera tan solo en lo que veo,
no creería en este atardecer de mi vida

Donde se pierden casi todos,
mientras nuestro amor crece,
y tú no lo sabes,
sin ti estoy en el desierto.

Y no creería en Ti,
que me haces ver todo en todos
y a Ti en todo.
Y así creer en lo que veo.

 

niña con alcatraces